1936.- MARTIRIO NACISTA EN VALPARAÍSO



A la hora que se disponía a anochecer, poco antes de las 21 horas, un grupo de una veintena de integrantes del Movimiento Nacional Socialista [M.N.S.] de la ciudad de Valparaíso cumplían con la tarea de distribuir los ejemplares del diario “Trabajo”.

Estos eran escoltados por un par de docenas de uniformados de las Tropas Nacistas de Asalto [T.N.A.] a cargo de Alférez Ricardo White, quien dos años más tarde fuera martirizado en la Torre Sangrienta.

De camino por en el sector puerto de la ciudad, frente al Banco Anglo, a las inmediaciones del que fuera edificio del diario “El Mercurio de Valparaíso”, por Calle Condell/Emeralda, el grupo nacista se vio frente al grupo de choque del Partido Socialista, las Milicias Socialistas dirigidas por José María Cerda, quienes se encontraban a su vez distribuyendo el periódico “Consigna”, una vez habiendo constatado la presencia de los nacistas el enfrentamiento se desencadenaría de forma inmediata.

Hallándose superados en numero y armamento, ya que los socialistas en total sobrepasaban los cien, las T.N.A. indicaron a algunos nacista heridos tomar refugio en el edificio de “El Mercurio de Valparaíso”, mientras los que seguían en pie avanzaban en dirección hacia El Almendral.

En ese momento los locales empezaban a cerrar sus cortinas, los civiles huían o se refugiaban en los mismos, pese a ello se registró un civil de nombre Eusebio Diaz Jimenez, que transitaba por cercanías del lugar y que resulto herido de mediana gravedad al recibir un disparo.

Se desconoce a precisión el como escalaron los actos de violencia, pero según se registra en los diarios de los días posteriores al incidente, las T.N.A. nacistas desenfundaron armas de fuego a la vez que lo hicieron las tropas socialistas, y en medio del fuego cruzado hicieron su aparición sables, estoques, palos, corvos, etc… hasta haber varios ensangrentados, los nacistas habrían arrojado unas granadas de humo a la milicias socialistas, dando así lugar a una retirada progresiva de los contendientes.

Carabineros por razones que se desconocen, tardarían aproximadamente dos horas en llegar al lugar, solo entonces cesaría en conflicto, cuatro personas serían apresadas, cuyos nombre no fueron difundidos de forma publica, más se tiene certeza de que se trataba de tres socialistas y un nacista.

Se encontraron más de un centenar de nacistas y socialistas heridos, varios de ellos de gravedad, dos nacistas fallecerían camino a la Asistencia Pública, y uno lo haría en el mismo mientras ya hacia tendido en una camilla, al día siguiente, domingo 14 de junio, se publicá el siguiente relato entre las paginas del diario “El Mercurio de Valparaíso”:

“Una de las escenas más dramáticas del trágico suceso de anoche, se desarrolló en uno de los pabellones de la asistencia. Se hacía el balance trágico del choque. Mientras unos médicos atendían a los heridos, otros preguntaban nombres, edades, etc… Uno de ellos, se acercó a Blas Riquelme. Estaba en una camilla con una profunda herida en el costado izquierdo. “¿Usted es nacista o socialista?”, preguntóle el médico. El herido estaba ya moribundo y no tuvo fuerzas para contestarle; pero en un momento supremo, reuniendo todas las fuerzas que le quedaban, alcanzó a levantar su brazo derecho, haciendo el saludo nacista. Instantes después, Riquelme fallecía.”

El dramaturgo socialista Wilfredo Mayorga, quién más tarde lamentaría el deceso de los jóvenes nacistas en el Seguro Obrero, relata en sus memorias el como vivió los sucesos:

“El pánico había dejado desierta la calle y sus alrededores. Las ambulancias llegan, recogen heridos y se van… Son dos los carros de la Asistencia Pública que van y vienen,… Ha pasado una hora y aún por la calle Blanco Encalada y hacia Avenida Brasil se oyen gritos y disparos. Los carabineros toman ese rumbo. En la Asistencia Pública los médicos trabajan intensamente… Es necesario operar de emergencia, pero ante algunos heridos no es posible ayudar. El joven nacista Muñoz muere en la camilla al sacarlo de la ambulancia. Otros heridos son operados… Algunos heridos, nacistas o socialistas, se han resistido a ser enviados en las ambulancias. En una de ellas van dos semiaturdidos y ensangrentados. Uno le dice al otro… “compañero”. Uno era nacista. El otro socialista… El nacista murió en el trayecto, cuando el socialista, que estaba consciente, se dio cuenta, echó a llorar. No lo conocía…”

Explica más tarde en el prólogo del libro “La Profecía Política de Vicente Huidobro” escrito por Enrique Zorrilla, quien a su vez fuera nacista en su juventud, la percepción que tenían de los nacistas y como fue esta con el tiempo convirtiéndose en simpatía.

“[Al Nacismo] los socialistas muchas veces lo veíamos como un reflejo del nazismo (con “z”) hitlerista, pero repito hoy, no era así pues su innegable chilenismo lo fuimos descubriendo a medida que se desarrollaba el proceso político; nacían algunas amistades, conversábamos en los cafés… La masacre del cinco de Septiembre… como si se descorriese un velo, nos demostró que aquella juventud sacrificada pudo ser socialista, pues con ideales chilenos semejantes y una posición doctrinaría diferente combatíamos contra los mismos poderes nacionales e internacionales que destruían nuestro suelo y se llevaban la riqueza del país…”

Oscar Jimenez, Juan Antonio Salinas (ambos sobreviviente de la masacre de la torre sangrienta) y el nombrado anteriormente Enrique Zorrilla, dedicarían algunas palabras en recuerdo de sus camaradas caídos aquel día en el libro “Masacre; 5 de Septiembre de 1938”:

“La actitud del Nacional Socialismo frente a la violencia es clara. Es la de no desencadenarla, pero enfrentarla sin miedo… Resultaba empero imposible calmar la violencia creciente entre los militantes socialistas y nacistas que combatían con el mismo énfasis al régimen de gobierno con una dosis de fe y de romanticismo, disputándose las calles y los claustros universitarios con la misma tenacidad en legítima defensa de sus fueros que ningún bando estaba dispuesto a ceder. Digamos que con los socialistas la violencia fue espontánea. Salvo poquísimos excepciones no se actuó a traición…
En esa misma época, tres de nuestros camaradas del Nacismo rendían también sus vidas en las calles de Valparaíso en forma heroica: Moisés Carreño, Armando Muñoz y Blas Riquelme. Sus muertes fueron perpetradas por elementos exaltados, que pensaban que en las luchas políticas la violencia es legitima. Esa manera de actuar era completamente diferente a la que habitualmente se desarrollaba entre grupos de obreros y estudiantes nacistas y socialistas, que salían a las calles a vocear sus periódicos: «TRABAJO», por parte de los nacistas, y «CONSIGNA», por parte de los socialistas. En esos encuentros ocasionales, la violencia era el resultado propio y espontáneo de la juventud de ambos bandos, algo así como un espíritu competitivo. Era habitual que al día siguiente, los estudiantes socialistas y nacistas confraternizaran en el seno de las aulas universitarias o en sus lugares de trabajo, y dieran por olvidados los encuentros de la víspera. La amistad de César Parada, nacista, asesinado el 5 de Septiembre de 1938 en el edificio del Seguro Obrero; Walter Blanco, socialista, y Armando Rodríguez Quezada, radical los -tres candidatos a la Presidencia de la FECH-, es testimonio de lo que afirmamos.”



Habiéndose realizado las diligencias medicas correspondientes, serían informados los nombre de los tres nacistas martirizados aquel día.


✠ ARMANDO MUÑOZ PÉREZ.-

Estudiante de 19 años.

Fallecería a causa de una profunda perforación de puñal en la espalda que comprometió uno de sus pulmones y el corazón. Al verse debilitado, antes de caer desplomado, alzó la voz y pronunció sus últimas palabras:

“¡Viva el nacismo!”


✠ MOISÉS CARREÑO PÉREZ.-

Obrero de 24 años, se desempeñaba como chocolatero de la fábrica Hucke.

Fallecería a causa de una herida de bala que le atravesó el pecho.


✠ BLAS RIQUELME PIZARRO.-

Obrero de 27 años, se desempeñaba como carpintero.

Fallecería a causa de herida de bala y múltiples puñaladas.


Otros nacistas heridos que lograron sobrevivir serían: Francisco Carreño Benavides, herido de gravedad a bala y puñal; Juan Silva Tello, herido de gravedad a puñalada.

Por otra parte algunos de los socialistas y comunistas serían: Antonio Sandt, herido de gravedad a bala; Francisco Sánchez Sánchez, herido de gravedad a bala; Higinio Albayay Pérez, herido de bala en un píe; Efrain Diaz Diaz, herido de bala.

Al día siguiente de los hechos, los militantes del Movimiento Nacional Socialista realizaron una concentración a tempranas horas de la mañana a rendir homenaje a los caídos en el Salón San Luis.


La tarde del mismo día, los restos de los nacistas fueron trasladados al local de la Institución en calle Salvador Donoso Nro. 1540, donde serían velados hasta el día siguiente en donde se realizarían las honras fúnebres en la Iglesia del Espíritu Santo en Valparaíso, para posteriormente proceder a su sepultura.

Les vengaremos… y será nuestra venganza dar una vida humana y más digna a los hijos de sus victimarios.

Palabras pronunciadas por Jorge González von Marées en la despedida de los caídos.-



Se daría inicio a las formalizaciones judiciales por los incidentes, estas estarían a cargo del Juez del Crimen del Primer Juzgado, Santiago Fuenzalida, habiendo tomado las declaraciones correspondientes a los heridos y detenidos el día anterior.

Ante la incertidumbre de los hechos, la redacción del diario “La Nación” declararía bajo el titulo de “Los Sucesos de Valparaíso”:

“Un grave incidente en Valparaíso, entre elementos de los partidos comunistas y nacista, ha culminado con varios muertos y herido.
La lucha ideológica deriva así de lleno hacia la violencia, amenazando presentar, en nuestro país, los mismos caracteres brutales y sanguinarios que han ensombrecido las bregas políticas en otros pueblos.
No existen aquí las características angustiosas que, en otros países, han llevado el arma a las contiendas políticas; tampoco la lucha de clases se ha agudizado como para degenerar en combates sangrientos. Sólo un extravió momentáneo puede explicar actos como el que ahora lamentamos.”

A su vez en la Decimotercera Sesión Ordinaria de la Cámara de Diputados del lunes 15, se hizo tratar las “Incidencias ocurridas en Valparaíso entre elementos Nacistas y Comunistas”, ante la cual el Vicepresidente de la Cámara, el señor Fuenzalida, da turno al Comité Conservador de la misma tomando la palabra el diputado Cañas Flores:

“Señor Presidente, voy a aprovechar el turno que le corresponde a mi Partido, para preocuparme de dos asuntos que son de actualidad.
Se refiere el primero, a los graves acontecimientos producidos anteayer en Valparaíso y que han traído como consecuencia, una tragedia para un grupo determinado de personas de ese puerto.
Nosotros los Diputados conservadores, señor Presidente, que estamos distantes de cualquier régimen de violencia que pretenda implantarse en el país y que queremos que la vida política se desarrolle dentro de las leyes y no fuera de ellas, consideramos que lo sucedido en Valparaíso es, sencillamente, una vergüenza para nuestro país y queremos formular nuestra protesta por tales hechos.
Y aunque estamos lejos de pensar como las ideologías en lucha en aquella ocasión y aunque muchas veces uno de esos bandos ha publicado diatribas en contra de los partidos políticos, creo que debemos estampar nuestra protesta aquí en la Honorable Cámara por esos hechos y, al mismo tiempo, pedir que se tomen las medidas necesarias para que no se equiparen en esta lucha por ideales que hay en la República, dos sistemas que son totalmente diferentes en cuanto a las finalidades que persiguen para nuestra nacionalidad.
Mientras uno de esos grupos -con el mal, vuelvo a repetir, no comulgan los Diputados conservadores- el grupo nacista, lleva en sus reuniones, en sus emblemas y en sus desfiles, como símbolo el que pertenece a la patria, a todos los chilenos, y canta con entusiasmo la Canción Nacional nuestra, el otro, el grupo de los comunistas internacionales, desfila y grita por todas partes contra esos símbolos y contra nuestra nacionalidad. ”

Continua el diputado Cañas Flores luego de una breve interrupción:

“Han caído victima del puñal asesino, estos individuos que cantan, precisamente a nuestra nacionalidad; y esto, señor Presidente, en una República democrática como la nuestra, no puede ser aceptado.
Esperamos que la justicia investigue en tal forma estos hechos, que haga caer la sanción que merecen sobre aquéllos que, traidoramente, siegan vidas jóvenes que pueden estar distantes de nosotros en cuanto a los ideales que defienden, pero que, en todo caso, reconocemos que tienen honestidad y que persiguen un mayor bienestar para la República. Además, no debe olvidar la Honorable Cámara que los que han caído son, precisamente, hombres modestos, tan modestos que son la mayoría de ellos obreros, y cuando los comunistas ven que los obreros no entran a sus filas, éstos ya no son obreros, ni son chilenos, no son sino animales que hay que destrozar en la forma que sea posible.
¡Y esta es la fraternidad que se predica por uno de los bandos que aquí en Chile tiene, desgraciadamente hoy día, preponderancia en una agrupación política que reúne a una parte de las fuerzas del país!
Llamo a la conciencia de los parlamentarios chilenos, ante esta situación vergonzosa que se ha producido en Valparaíso y que, por desgracia, puede ser fatal para nuestro país sino se toman las medidas necesarias a fin de barrer, de una vez por todas, este comunismo internacional, que está arrastrando a instituciones respetables a situaciones que jamás debieron.”

Estas declaraciones del diputado conservador sentaría las bases de lo que sería la progresiva migración de la Juventud Conservadora a las filas de M.N.S., la cual seis meses más tarde se habría concretado con notoriedad. Así fue constatado por la revista “Hoy” del 21 de enero de 1937:

“Sin duda, es un fenómeno importante la deserción de la juventud educada en las normas del catolicismo, la que ahora se pasa al nacismo. Por otra parte, es innegable la existencia de cierto animosidad del nacismo contra el Partido Conservador. Los nacistas se aprovechan de una coyuntura favorable, no solamente para atarearse a la que fue juventud conservadora, sino también para disputarle su rol de porta estandarte del catolicismos… la juventud es dinámica y no tiene comprensión por formas que a ella ya nada dicen y los tiempos de hoy son de rejuvenecimiento. Estos nuevos movimientos e ideologías que han brotado en los últimos años, algo contiene que los haga apreciables a las juventudes, por grandes que sean los defectos.
Ahora bien, entre todas las ideologías nuevas, el nacismo es la única que reconoce y acentúa honradamente la preponderancia de los valores espirituales, lo que lo capacita para preparar el terreno de la nueva síntesis, siempre que se decida a favorecer determinados credos. Para la misma, no importa que los ideales sean falsos o verdaderos; lo decisivo es la posición interna frente a ellos. Si los nacistas tienen fe en su Jefe, mientras vean en él al representante genuino de sus propios anhelos, el Jefe los representa mejor: como jamás lo ha hecho parlamento alguno, de una nación democrática.”



Muy diferente fue la reacción del Partido Democrático de Chile, cuyo directorio aprobó en su ultima convocatoria extraoficial dirigida por el presidente del partido Juan Pradenas Muñoz, un “Voto de protesta por los sucesos de Valparaíso”, en el cual se responsabilizaba sin previo termino de formalización judicial, al M.N.S. y en particular a sus dirigentes:

“El Partido Democrático de Chile, en presencia de los bandálicos designios de los elementos nacistas que han culminado con la muerte de varios obreros del Frente Popular… acuerda:… Responsabilizar al Gobierno de estos hechos, e indicar como instigadores de ellos a los jefes nacistas en la capital, señores von Marées y Keller; y… elaboren un proyecto de ley, en que se establezca el desarme de estas fuerzas facciosas por medio de la fuerza pública y la clausura de todos sus cuarteles a lo largo del país.”

Ante las declaraciones previas donde se restaban en buscar culpables, más no a interiorizar en el problema que se estaba gestando, el Partido Corporativo Popular tomo la iniciativa de lanzar una declaración particular, titulada; “Frente a la Violencia”:

“La repetición de un hecho sangriento ha venido a ensombrecer el ambiente político de nuestro país. Las pasiones se han desatado en forma violentísima, trasladándose la lucha política del terreno de la propaganda ideológica al predominio de la fuerza, tratando de apoderarse de la calle.
El fenómeno que se venía gestando desde mucho tiempo atrás, ha hecho crisis y el terrorismo político empieza a ceñirse sobre las ciudades. Estas manifestaciones primarias no vienen a ser más que el resultado consecuencial de la tensión de fuerzas antagónicas que han llegado a sus puntos álgidos, y que seguirán cocando cada vez con mayor frecuencia e intensidad si no se les pone oportuno atajo.
Santiago, Concepción y Valparaíso son los primeros eslabones de la cadena de hechos bochornosos y lamentables producidos por el desborde de la pasión política.
Ante este hecho que comprendemos en toda su intensidad y que lamentamos con todo nuestro espíritu, el Partido Corporativo Popular declara:
Que de acuerdo con sus bases repudia toda política de violencia, viniere de donde viniere, y señala como responsables de sus funestos resultados tanto a aquellos que han hecho de la violencia un postulado, como aquellos otros que de hecho la utilizan;
Que se hace necesario una intensa propaganda en pro de la pacificación de los espíritus, por todos aquellos de nuestros ciudadanos que no deseen ver en un futuro cercano, fraccionada a nuestra patria por una sangrienta lucha de clases, la que, culminará indefectiblemente en las próximas elecciones;
Que se hacer urgente e imprescindible el desarme de todas las organizaciones militarizadas que no sean las instituciones legales de Defensa Nacional; y
Que solamente es enconada lucha podrá cesar en forma definitiva y volver a adquirir nuestra patria su unidad nacional, por medio de la implantación de un régimen de estricta justicia social y económica, y de una reforma institucional que contemple los postulados de una verdadera y nueva democracia orgánica y funcional, tal como la preconiza el Partido Corporativo Popular.”



El entonces Senador Marmaduke Grove -protagonista de múltiples episodios de sedición entre los cuales se cuenta un golpe de estado- se referiría a lo sucedido en Valparaíso, a causa de una declaración publicada en el diario “La Unión” realizada por el Partido Socialista, en la que se comentaba a Adolf Hitler como el supuesto padre espiritual del Nacismo Chileno. En relación a que según postulados germanos la población mestiza de Sudamérica resultarían en una degradación racial, y que por lo tanto el Nacismo buscaba su exterminio, haciendo Grove el llamada a la necesidad de unirse en la lucha contra el Nacismo en defensa de la soberanía nacional, que entre otras cosas el Nacismo representaba una forma de imperialismo foráneo, llegando a calificarlo como la “negación de la civilización” y un “peligro de entronizamiento del régimen de brutalidad y exterminio establecido en Alemania”.

Se hace clara la intencionalidad de Marmaduke Grove en defender al Partido Socialista de la responsabilidad en cuanto a la violencia política que habría estado protagonizando con anterioridad, ya que no era la primera confrontación que se tenia con miembros del M.N.S., tan solo una semana antes, el sábado 6 de junio, se habrían enfrentando en Plaza de la Victoria, cerca del mismo lugar, más si fue la primera que escalaba a tal punto de dar muerte a tres personas, sin nombrar los heridos de gravedad que resultaron en ambos bandos a causa del incidente que superaron varias docenas.

Al respecto y siguiendo lo planteado por Grove, José Orlando Millas, que fuera militante socialista en aquella época (y que años más tarde se integraría al Partido Comunista), relata en sus memorias “En tiempos del Frente Popular” lo siguiente:

“Nosotros no sólo respondíamos con violencia, sino que la generábamos…
En las noches nos ubicábamos en las sombras, deslizándonos con zapatillas para no hacer ruido y seguíamos a grupos de nazis que salían de sus cuarteles, hasta que se iban dispersando y cuando quedaban solos unos dos nos dejábamos caer colocándoles los corvos en las espaldas e intimándoles rendición, la que siempre se producía entregándonos sus cinturones de gruesas hebillas, sus revólveres, sus documentos de afiliación, y quedando con sus camisas pardas tajeadas. Pocas veces necesitábamos herirlos seriamente, porque se nos tenía terror y nuestras operaciones cundían hasta el punto que ellos no pudieron seguir desarrollando actividades nocturnas.”

Todo esto sumado a la represión de gobierno de Alessandri, hizo que poco a poco se fuera incrementando la percepción de persecución por parte de los nacistas -persecución que hasta cierto punto era real-, como resultado viéndose impulsados a responder ante la violencia con más violencia y agresividad, ya que el blanco que anteriormente enfrentaba parte de los grupos de choque socialistas y comunistas eran las Milicias Republicanas (brazo civil armado del gobierno que funcionaba en la ilegalidad), y habiéndose debilitado la misma hasta su disolución aquel mismo año, dejo al blanco de las “milicias de izquierda” ser ocupado por los nacistas. Esto seguiría así hasta que Pedro Aguirre Cerda lanzara su candidatura, entonces el foco de las coaliciones de izquierda dejarían a Grove y sus instigaciones a un lado, lo que a su vez llevo a un cambio en el planteamiento revolucionario.

Esta violencia política, que principalmente se concentraba en la ciudades de Valparaíso, Santiago y Concepción, tuvo como manifestación a partir de este punto un sin numero de enfrentamientos entre nacistas y otros movimientos, era particularmente común que las policías no llegaran a tiempo, o que las investigaciones no dieran resultados, Orlando Millas recuerda en relación:

“La consigna de las fuerzas policiales fue: dejar que ambos se desangren y no estorbar sus riñas. Una de las razones para este proceder, es que Alessandri veía en los “nazis” un estorbo y una perturbación para la unidad de toda la derecha alrededor suyo. Lo cierto es que no recuerdo haber sido nunca detenido cuando dejábamos ostensiblemente “nazis” heridos, alguno de ellos de gravedad.”

Las investigaciones por parte de los aparatos del estado no dieron jamás resultado alguno, no se dio con los responsables de sus muertes, ni agrupaciones, ni particulares, no hubo justicia para los caídos, de la misma forma que no se hizo justicia por las victimas de la Matanza del Seguro Obrero años más tarde.



El 24 de julio una gran concentración de jóvenes se agruparon en el cuartel de Valparaíso para juramentar, de alguno forma la muerte de los tres mártires nacistas había avivado los ánimos, la exaltación de una ideal heroico, dispuesto a sacrificarlo todo por la patria, atrajo a muchos de aquellos que buscaban algo por lo que luchar y hallaron su respuesta en Nacismo.

El acto dio inicio a las diez de la noche, se entonó la Canción Nacional, enseguida los 54 postulantes se alienaron, y uno a uno dieron paso a juramentar frente a las banderas de la patria, al final de la fila se encontraba una joven que ya conocían, se trataba de la viuda de Armando Muñoz, acompañada de su hermana, con sus ojo llenos de lagrimas dio su juramento, tras esto surgió la ovación, por varios minuto se alzaron los brazos de todos y a viva voz se grito “¡Chilenos a la Acción!”.

Así como jamas se hizo justicia por los mártires del Seguro Obrero, tampoco la hubo para los mártires de Valparaíso.

Los tres jóvenes que dieron sus vidas de forma heroica, luchando a sabiendas de que se trataba de una contienda desigual, dieron todo de sí para proteger a sus camaradas y cumplir con su deber, hoy sus restos descansan en el Cementerio de Playa Ancha, más el recuerdo de su sacrificio debe permanecer con nosotros.

“¡Pablo Acuña, Bas Riquelme, Armando Muñoz, Carlos Carreño, héroes y mártires que marcháis ahora a la cabeza de las falanges del Nacismo, vuestros cadáveres son nuestros estandartes!”

Palabras pronunciadas por Diego Lira Vergara en la ceremonia de despedida.


° Emiliano Valenzuela: ‘Generación Fusilada, Memorias del Nacismo Chileno (1932-1938)’, Editorial Universitaria, 2017.
° Alexis Lopez Tapia: ‘El Nacismo antes de 5’, Revista Acción Chilena, 2006.
° Juan Bragassi Hurtado: ‘Homenaje a los Mártires Nacistas de Calle Condell’, Centro de Estudios Nacionalistas, 2006.
° Juan Bragassi Hurtado: ‘1936, Nacistas y Socialistas se Enfrentan en Valparaíso’, Centenario Chile, 2013.
° Juan Bragassi Hurtado: ‘El Movimiento Nacional Socialista de Chile, 1932 -1938’, Ediciones NuestraHistoria, 2011.
° Juan Bragassi Hurtado: ‘Presencia del Nacismo y el Nacionalismo en Chile’, Calameo, 2019.
° Oscar Jimenez, Juan Antonio Salinas & Enrique Zorrilla: ‘Masacre, 5 de Septiembre de 1938’, Ediciones Nuestramérica, 1988.
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° Enrique Zorrilla: ‘La Profecía Política de Vicente Huidobro’, Ediciones Nuestramérica, 1996.
° Fabio Moraga Valle: ‘El Asesinato de Héctor Barreto y la Cultura Política de la Izquierda Chilena en la Década de 1930’, Revista UNIVERSUM, Nro. 24, Vol. 2, 2009.
° Hernández Vicente: ‘Refugiados Indeseables en Chile Antes y Durante la Segunda Guerra Mundial, El Carácter Antisemita de los Nazis y Nacis Chilenos y sus Aliados en la Derecha Liberal y Conservadora’, U. Academia de Humanismo Cristiano, 2015.
° Wilfrido Mayorga: ‘Del Cielito Lindo a la Patria Joven’, Crónicas Políticas de Wilfredo Mayorga, Ril Editores, 1998.
° Wilfrido Mayorga: ‘Del Cielito Lindo a la Patria Joven’, Crónicas Políticas de Wilfredo Mayorga, Ril Editores, 1998.
° Orlando Millas: ‘En Tiempos del Frente Popular’, Memorias, Cesoc, 1993.
° Jack Ray Thomas: ‘La Evolución de un Socialista Chileno’, Marmaduke Grove, Biblioteca Clodomiro Almeyda.
° Cámara de Diputados: SESIÓN 13, 15 de Junio de 1936.
° Cámara de Diputados: SESIÓN 14, 16 de Junio de 1936.
° Cámara de Diputados: SESIÓN 15, 17 de Junio de 1936.
° El Mercurio: 14 de Junio de 1936.
° El Mercurio de Valparaíso: 14 de Junio de 1936.
° La Nación: 14 de Junio de 1936.
° La Nación: 15 de Junio de 1936.
° La Nación: 16 de Junio de 1936.
° La Nación: 17 de junio de 1936.
° La Nación: 18 de junio de 1936.
° La Nación: 19 de Junio de 1936.
° La Nación: 20 de junio de 1936.
° Revista Hoy: 21 de enero de 1937.



UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL A EMILIANO VALENZUELA POR SU MOTIVACIÓN Y EJEMPLO