ESTANQUERO

La Revista Estanquero nació a fines de 1946 a partir de un círculo de estudio político bastante diverso; en el contexto de la naciente Guerra Fría, vino a responder a la necesidad de una expresión patriótica contemporánea.

El nombre de la revista, así como el espíritu al que se le pretendía elevar, fue inspirado en el “grupo estanquero”, la facción política de la década de 1820 liderada por Diego Portales, que, lejos de impulsar una visión mercantil y especulativa de la realidad política chilena, tuvo como principio fundamental el orden y la renovación nacional.

De aquellos que le dieron forma, Jorge Prat Echaurren resalta no solo como su fundador, sino como uno de sus principales exponentes. Este provenía de la Juventud del Partido Conservador, de la cual fungió como presidente, pero tras presenciar un período de fracturas internas en dicha colectividad, decide iniciar un camino propio y libre de aquellos elementos nefastos que acarreaban los partidos políticos establecidos en una carrera por la acumulación de poder, la cual no velaba por el bienestar de la nación y su pueblo, secuestrados por el burocratismo, la politiquería y el partidismo.

Entre sus colaboradores iniciales se encontraban nacionalistas, conservadores, socialcristianos, incluso personeros de derecha e izquierda moderada, apolíticos y simples redactores literarios, que vieron en las páginas de Estanquero un lugar para expresar su desahogo apartidista, libre de compromisos políticos y utilitarismos editoriales. Esto hizo que, a su vez, los inicios de la publicación experimentaran complicaciones, siendo financiada principalmente por aportes de los propios editores.

Es en este escenario tan diverso en el que supieron encontrar un frente común: el anticomunismo, del cual, como respuesta necesaria, derivaría finalmente en una línea editorial de fondo nacionalista.

Entre los miembros de la revista podemos nombrar a: el periodista Rafael Valdivieso Ariztía, quien vio sus inicios en las Milicias Republicanas con solo 14 años, y que para 1947, siendo el primer director de Estanquero, se incorpora en la Acción Chilena Anticomunista; el académico y ensayista Arturo Fontaine Aldunate, habiendo sido miembro del Partido Conservador, militaría más tarde en el Partido de Acción Nacional; el abogado y académico Mario Arnello Romo, quien sería uno de los fundadores de esta última colectividad, así como del Partido Nacional; el historiador y sociólogo Carlos Keller, cofundador del Movimiento Nacional Socialista chileno; el diplomático e historiador Mario Barros van Buren, quien militaría en el Movimiento [Revolucionario] Nacional Sindicalista; y el historiador Gonzalo Vial Correa, que más tarde militaría en el Partido Nacional.

La revista se encontraba dividida en distintas secciones: el “Comentario Político” redactado por Jorge Prat, la “Semana Nacional” e “Internacional” con un enfoque político y económico contemporáneo, “El opio del pueblo” y “Pincel, Batuta y Telón”, dedicadas a la cultura en sus diversas formas tales como el cine, teatro y música.

El movimiento Estanquero vino a inspirar una renovación política fundamentada en “el peso de la noche” portaliano, que veía con perspectiva crítica la democracia liberal, considerándola responsable del empoderamiento de la “secta soviética” en Chile.

El comunismo, por su parte, venía a ser considerada una rebeldía desesperada al propio sistema burgués capitalista que había agotado la fe en el orden democrático, pero que no otorgaba una respuesta, sino que, como fin último, buscaba la descomposición de los cimientos de la nacionalidad por una nueva casta gobernante regida por una fe materialista, al costo de la indiferencia al hambre, la paralización de la vida, el sufrimiento y la suerte del pueblo.

Fuertemente inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia, al haber sido los mayores exponentes de la revista de instrucción católica, no veían en el anticomunismo una reafirmación del orden establecido, sino que velaban por la elevación de la chilenidad y el Cristianismo como el baluarte de la Civilización Occidental, siendo la patria la empresa común del pueblo chileno, y que, en solidaridad iberoamericanista, veía necesaria la restauración de las naciones vecinas para la supervivencia continental ante el imperialismo moscovita.

En suma, el grupo Estanquero vino a cumplir con una necesidad histórica de revalorización nacional en la posguerra, lo que propició una transformación de las tendencias políticas sociales y nacionalistas, sirviendo de impulso al surgimiento de una renovada constitución de movimientos, tales como el Movimiento [Revolucionario] Nacional Sindicalista, el Movimiento de Unidad Nacionalista, el Partido Nacional, el Partido Agrario Laborista, el Partido Nacional Popular, el Partido de Acción Nacional, entre muchos otros.