MOVIMIENTO NACIONAL SOCIALISTA

Tras la desarticulación del Partido Nacionalista, en la segunda década del siglo XX, el espectro político nacionalista tardaría cerca de una década en lograr formalizar una agrupación orgánica y con proyección instrumental que lograra representar una fuerza política popular organizada.

Fueron varias las influencias que dieron lugar al nacimiento del Movimiento Nacional Socialista [M.N.S.], por una parte, el ya nombrado Partido Nacionalista marco un parámetro con autores como Francisco Encina, Alberto Edwards, Guillermo Subercaseaux y Tancredo Pinochet. Pero no sería hasta que, con la obra de Nicolás Palacios, «Raza Chilena», que como piedra angular otorgaría un mythos fundacional matriz al espectro ideológico nacionalista de los años treinta.

Así también, a mediados de los años subsiguientes, con la aparición de los fenómenos políticos corporativistas, sindicalistas y socialistas no marxistas (o derechamente anticomunistas), el impulso de la doctrina social de la Iglesia Católica, fundamentada principalmente en la encíclica «Rerum Novarum» y expresado en el clericalismo político-social, incorporarían al panorama nacionalista elementos de la Europa continental.

Sin embargo, con ello llegaría el estigma categórico del Fascismo y el Nazismo, que como herramienta propagandística liberal y comunista establecerían un discurso semántico que desde aquel entonces representarían una dificultad para quienes, como colectivo, quisieran enarbolar la bandera del Nacionalismo en Chile.

En el mes de marzo de 1932 se daría a lugar la fundación del M.N.S., el General en Retiro Francisco Díaz Valderrama, reuniría en su casa al entonces alumno de Oswald Spengler, Carlos Keller, y al ya iniciado en la política como alcalde de Ñuñoa, Jorge González von Marées. El interés del General Valderrama, germanista y ferviente admirador de Adolf Hitler, era impulsar un modelo símil al Nacional Socialismo alemán en Chile, con un fuerte elemento prusiano y racial germano, y habiendo captado su interés en González von Marées por ascendente carrera política, y en Carlos Keller tras leer la obra «La Eterna Crisis Chilena», se había decidido entonces a introducirlos a ambos a su ideario político. Pero González von Marées replicaría de inmediato en contra de las ideas del General Díaz Valderrama, haciendo énfasis en la necesidad de desarrollar un modelo político-nacional propio, declarando firmemente que «una imitación del modelo alemán no conduciría a nada«. Viéndose de acuerdo, Carlos Keller y Jorge González von Marées, iniciarían el camino a formar del Movimiento Nacista.

Por su parte el General Francisco Díaz Valderrama seguiría su propio camino, fundaría la efímera «Legión Social Nacionalista» junto a otros militares en retiro, colaboraría abiertamente con la célula del N.S.D.A.P. en Chile, difundiría la doctrina alemana por medio de la imprenta «Cruz Swástica», y también colaboraría como redactor en la revista dirigida durante la Segunda Guerra Mundial por Miguel Serrano: «La Nueva Edad».

Llegaría entonces la fecha del 5 de abril de 1932, en la cual el Movimiento Nacional Socialista nacería, aniversario de la Batalla de Maipú y la declaración de guerra contra Perú y Bolivia en 1879.

La fundación se desarrolló en la oficina de González von Marées, ubicada en el segundo piso de un edificio en calle Agustinas, en pleno centro de la Capital. Estuvieron presente en la ceremonia, además de Jorge González von Marées y Carlos Keller, el médico y pintor Emilio Aldunate Phillips, el ingeniero Raúl Valdivieso Delauny, el comerciante Gustavo Vargas Molinare, el dentista Francisco Infante Casanueva, el periodista Fernando Ortúzar Vial, los abogados Mauricio Mena Mena, Benjamín Pizarro Espoz y Luis Felipe Lazo, además Fernando Calvo Larraín, Eduardo Undurraga Alemparte y Alberto Bravo Walter. Poco tiempo después establecerían la sede nacional de la agrupación en calle Huérfanos ubicada en las cercanías.

En sus bases programáticas abogaban por un gobierno de carácter autoritario de corte portaliano, se manifestaban en contra de cualquier forma de fragmentación nacional, fuera el clasismo marxista, el racismo hitlerista o la política partidista, renunciando a cualquier forma de individualismo en busca de una lucha en común por la restauración nacional, así también se manifestaban en contra de la usura y el mercado liberal especulativo representado por el Capitalismo, y la renuncia de toda forma de materialismo en favor de la idealización de la «raza espiritual» chilena, esto último influenciado por las tesis de Oswald Spengler a través de Carlos Keller.

Originalmente, el movimiento se formó con una idea definida de tradicionalismo católico por ideario directo de González von Marées, elemento similar a movimientos europeos como el Falangismo español, el Rexismo belga, o el Legionarismo rumano, pero esto cambiaría por influencia de Vargas Molinare, quien insistió en aquel momento que este elemento limitaría la captación de miembros no católicos.

Entre sus integrantes se encontraron Federico Mujica Canales y Adrián Buzzetti, este último creador de «Bandera Negra», órgano del cual surgiría el Movimiento [Revolucionario] Nacional Sindicalista, y al cual ambos pertenecerían.

Pasarían apenas dos meses de la fundación del movimiento cuando se proclamaría la República Socialista, el 4 de junio de 1932 mediante un golpe de Estado, del cual devino un caos gubernamental tras otro, la inestabilidad política y social se hacía manifiesta, lo que derivo a los pocos días en la sublevación del Presidente Carlos Dávila (socialista de tendencia nacionalista y militante de la «Nueva Acción Pública») el 16 de junio de 1932, quien fuera un proclamador de la misma República Socialista ahora buscaba su abolición, en el proceso detiene a la Junta Socialista, entre ellos a Marmaduke Grove y Eugenio Matte (ambos miembros activos de la masonería) y los envía exiliados a la Isla de Pascua.

Tras los 12 días de existencia de la República Socialista de Chile, Carlos Dávila declararía ley marcial y reorganizaría el aparato ministerial, ejerciendo una política autoritaria, durante lo cual se formaría la Milicia Republicana, fundada el 24 de julio de 1932, una infantería civil «clandestina» con el objetivo de mantener la institucionalidad de la república ante la presencia establecida de comunistas y anarquistas descontentos con lo sucedido.

Finalmente, Carlos Dávila sería destituido el 13 de septiembre de 1932, bajo la presión de un retorno a la «democracia», siguiéndole una serié de gobiernos provisionales, para entonces realizarse una elección presidencial el 30 de octubre de 1932, en la cual resultaría electo Arturo Alessandri Palma (del Partido Liberal [P.L.] y masón activo).

Para asegurar su gobierno ante eventuales sublevaciones golpistas, Alessandri tomó la decisión de influir en la Milicia Republicana para asegurar su mandato, pasando está de la clandestinidad a una institucionalidad no reconocida legalmente, otorgándole armamento y financiamiento, hasta julio de 1936, fecha de la disolución de la Milicia.

Durante este proceso el M.N.S. se opuso a la República Socialista, al considerarla una forma de gobierno con tendencias marxistas, materialistas e internacionalistas. Reivindicando el rol de Carlos Dávila, el M.N.S. fue el único movimiento que se opuso a «el retorno a las añejas prácticas constitucionales«. Cabe destacar que la revista HOY, fundada por Carlos Dávila en 1931, mostró un apoyo particular a las actividades de los nacistas, llegando a publicar artículos escritos por Carlos Keller y otros nacistas, así mismo se mostraba en oposición al gobierno de Alessandri, llegando a ser censurada tras los acontecimientos del 5 de septiembre de 1938.

En este periodo inicial tuvieron un acercamiento estratégico con la Milicia Republicana, los nacistas que se habían enlistado en la Milicia no tuvieron problemas con la doble militancia que se estaba gestando, en aquel momento compartían objetivos, el anticomunismo entre ellos, además de la formación y estructura marcial, por otro lado. Gustavo Vargas Molinare da testimonio que el arsenal armamentístico de la Milicia, que era proveído en un inicio por el gobierno de Dávila, resultaba de sumo interés para los nacistas, y que la influencia del M.N.S. dentro de los regimientos civiles se hacía cada vez mayor.

Joaquín Edwards Bello, recuerda el período en que: «Las revoluciones chilenas, todas ellas abortadas, engendraron, a causa de su fracaso, dos partidos o fuerzas… la milicia y el nacismo, frutos del mismo árbol: las esperanzas juveniles y el temor a la osadía de los caudillos y caudillejos. […] La última carta de la juventud intelectual aliada a los trabajadores se jugó con Dávila.«

Una vez Arturo Alessandri Palma estuviera en el poder, ambos grupos comenzaron a tener un conflicto mutuo, llegando a las dirigencias de ambos a prohibir esta doble militancia. La razón de esto, en gran parte, se debió a que la Milicia Republicana carecía de estructura ideológica, y mantenía una manifiesta obediencia civil, lo que les llevo a un acercamiento al gobierno entrante, mientras el M.N.S. se mantuvo en contra el gobierno del P.L. liderado por Alessandri.

Durante los siguientes años el M.N.S. se vio envuelto en una lucha contra dos frentes, el primero conformado por el naciente Partido Socialista y el Partido Comunista, enmarcados más tarde bajo la coalición del Frente Popular, esta lucha se lidiaría en las calles y llevaría a la formación de las Tropas Nacistas de Asalto [T.N.A.], la distribución de propaganda, pintado de murales, venta de diarios, estas y más actividades resultaban en riñas callejeras llegando al punto de la muerte de tres nacistas caídos en combate en 1936 [Véase: Crónicas.- 1936, Martirio Nacista en Valparaíso], así como la de varios socialistas, entre ellos, Hector Barreto, poeta y amigo de Miguel Serrano.

El otro frente, era el del gobierno de Alessandri y el P.L., que desprestigiaba al M.N.S. en la prensa, el Congreso obstaculizaba sus actividades, Investigaciones realizaba allanamientos y arrestos arbitrarios, se le daba prohibición de concentraciones o actos públicos, y como resultado, en medio de todo esto, caería el primer mártir nacista, el joven Pablo Acuña en 1935, y más tarde, la Masacre del Seguro Obrero en 1938.

Pese a lo anterior la presencia política del M.N.S. se hacía notar, en 1935 el cargo municipal de Regidor de Santiago fue ganado por Mauricio Mena, y en las elecciones parlamentarias del 7 de marzo de 1937 obtuvieron tres bancas, Jorge González Von Mareés por Santiago, Fernando Guarello Fitz y Gustavo Vargas Molinare por Temuco, cuya representación se dio en proyectos tales como la derogación del pago de la deuda externa, gravar un impuesto progresivo a las exportaciones de cobre, el impulso de una reforma agraria, la instauración de un servicio obligatorio del trabajo, entre tantos otros proyectos de ley.

El mayor punto de inflexión se daría en el contexto de las elecciones presidenciales de 1938, el M.N.S. lideraría la formación de la coalición de la «Alianza Popular Libertadora» [A.P.L.], junto a la Unión Socialista, para la candidatura del General en retiro Carlos Ibáñez del Campo. Con un programa de carácter corporativista se alzaban como alternativa a la derecha con Gustavo Ross Santa María, por quien sentían simpatía debido a su anticomunismo, más la perdían por su capitalismo monetarista y liberal, y por otro lado, a la izquierda representada por Pedro Aguirre Cerda y el Frente Popular.

La mañana del 5 de septiembre de 1938 se llevaría a cabo un alzamiento revolucionario por parte de los nacistas e ibañistas, esta se venía gestando con meses de anterioridad, y con apoyo y financiamiento de Ibáñez del Campo, este último no cumpliendo su parte y entregándose a la justicia bajo el mando del Coronel Guillermo Barros Tirado, con el pretexto de que «en Santiago ha estallado un movimiento ibañista que yo no controlo«. Dejaría entonces a los nacistas acuartelados en la torre del Seguro Obrero y de la Universidad de Chile, entregados a las manos del Presidente Alessandri, quien ordenaría el fusilamiento a mansalva de los 60 jóvenes cuyo rol era meramente servir de agitadores para que Ibáñez movilizara las tropas que le eran fiel en dirección a La Moneda. [Véase: In Memoriam: Mártires del Seguro Obrero]

Al día siguiente Jorge González von Marées se entregó ante las autoridades tomando responsabilidad de los hechos, Ibáñez del Campo e ibañistas se mantendrían en silencio, y por un largo tiempo se desentenderían de la traición del General, dejando a el Jefe cargar con la responsabilidad de la muerte de los jóvenes nacistas en la que se hizo parecer una revuelta sin sentido. [Véase: Ibáñez El 5 de Septiembre de 1938 por Javier Cox]

Declaraciones de Jorge González von Marées al Diario Trabajo en 1941:
La sangre de nuestra juventud corrió a raudales, y oleadas de odio se vaciaron sobre nuestras cabezas. No sólo se nos cubrió de los más viles improperios, sino que se nos imputó la intención de cometer los crímenes más nefastos. Durante días y semanas, después del 5 de septiembre, diarios que se dicen serios, publicaron, con respecto a nuestros propósitos en caso de que la revolución hubiese triunfado, las más absurdas y escalofriantes mentiras. Nuestros muertos, que aun en sus últimos estertores habían balbuceado el nombre de la Patria, fueron calificados de “criminales del hampa”. Yo recibí, entre innumerables otros, el calificativo de “monstruo”. Toda la furia gubernamental se desató en contra nuestra. Centenares de nuestros hombres fueron encarcelados o desterrados. Nuestros locales fueron ocupados por la policía y saqueados sin piedad. Nuestro diario fue clausurado y empastelada la imprenta en que se editaba. Se nos persiguió en toda forma y por todas partes como perros rabiosos, con el decidido propósito de exterminarnos.

Echada a tierra la candidatura de Ibáñez del Campo, el M.N.S. tanto como parte de la A.P.L. pasarían a apoyar al candidato del Frente Popular, bajo un estrecho margen resultaría entonces electo Pedro Aguirre Cerda, el cual indultaría a Jorge González von Marées y el resto de los nacistas que aún se encontraban tras las rejas.

Por los meses siguientes, el M.N.S. pasaría a reestructurarse, pasando a ser la Vanguardia Popular Socialista [V.P.S.]. A partir de esto, surgió un sector disidente a la V.P.S., unos formaron el «Partido Nacional Fascista» y otros el «Movimiento Nacionalista de Chile».

En militancia, símbolos y doctrinas, el V.P.S. seguiría los mismos lineamientos del M.N.S., pero el discurso se vería alterado para apelar más a la izquierda, haciendo más abiertamente sus diferencias con el Fascismo italiano y el Nacional Socialismo alemán. Dentro de ello podemos encontrar su bandera, ya no caracterizada por el rayo rojo, sino por docenas de estrellas doradas sobre un mar rojo, una estrella por cada mártir nacista, y el rojo teñido por la sangre que salvaría Chile.

Dentro de este mismo período Carlos Keller abandonaría su militancia política, lo cierto es que para Keller el impacto que suscitaría la masacre del Seguro Obrero le marcaría de por vida, culpándose tanto a sí mismo como al mythos y el ethos que ayudo a desarrollar en torno a la figura de «El Jefe», llevándolo a publicar en 1949 la novela: «La Locura de Juan Bernales», cuya trama es un reflejo personal de sus recuerdos como nacista. La historia culmina con el aparente suicidio de ambos, Carlos Keller y Jorge González von Marées, como si de un pacto tácito se tratara, simbolizando el quiebre entre ambos, tras lo cual Keller ejercería como último cargo el de Presidente de la Comisión Planificadora de la Economía Nacional, en el gobierno radical y liberal de Juan Antonio Ríos.

El destino de Jorge González von Marées no fue tan diferente. Palabras pronunciadas el 23 de febrero de 1945: «En mis años de batallar político he experimentado los más rudos embates de la adversidad. He sido mil veces sindicado de asesino y motejado de loco. He sentido el odio y la befa de un pueblo entero descargarse sobre mi persona. He visto correr a torrentes la sangre de mis más queridos compañeros de ideales. He frecuentado las cárceles. He soportado el ambiente escalofriante del manicomio… Tendría, como puede verse, motivos más que suficientes para retirarme de la vida pública y no insistir en pretender lo que parece imposible…«

El año 1943, la Vanguardia Popular Socialista, el Partido Fascista y el Movimiento Nacionalista de Chile, se reagruparían nuevamente bajo el «Partido Unión Nacionalista de Chile», marcando el fin de una época y el inicio de otra.




° JORGE GONZÁLEZ VON MARÉES.-






° CARLOS KELLER RUEFF.-




° OTROS AUTORES.-






VANGUARDIA POPULAR SOCIALISTA.- SENDA DEL SACRIFICIO [ 1940 ] DESCARGA


Panfletos distribuidos en 1937 con ocasión de las campañas electorales al cargo de Diputado, entre ellos Gustavo Vargas Molinare resultaría electo.



A LA MEMORIA DE LOS CAÍDOS BAJO EL ESTANDARTE DEL RAYO ROJO Y EL MAR DE ESTRELLAS