RESUMEN HISTÓRICO.-

A finales del año 1947, haría aparición en Chile la publicación ‘Bandera Negra’; en torno a ella venía gestándose el desarrollo del Nacional Sindicalismo chileno, reuniendo a la juventud nacionalista de la posguerra e influenciado por diferentes antecedentes en el nacionalismo histórico en Chile, tal como el ‘Partido Nacionalista’, el ‘Movimiento Nacional Socialista’ [M.N.S.] y el ‘Movimiento Nacionalista de Chile’ [MNCH], así también por el antecedente de agrupaciones en otros países, tales como la Falange Española de las JONS, el Rexismo belga y el Legionarismo rumano.
Para el año 1949, este grupo organizado a través de ‘Bandera Negra’ toma la determinación de fundar un movimiento representativo del ideario nacional sindicalista desarrollado a través de la misma; para ello es elegida la fecha de Semana Santa. Fundado entonces por el dirigente histórico del naciente movimiento, Ramón Callís Arrigorriaga, y destacando la presencia del Padre Osvaldo Lira, quien fuera su mentor.
Ramón Callís, un técnico eléctrico con formación nacionalista de inclinación germano-nietzscheana, y previamente miembro del MNCH, tras ser instruido por el Padre Osvaldo Lira en la obra joseantoniana de la Falange Española y el tradicionalismo católico, pasaría a ser uno de los referentes más importantes del Nacional Sindicalismo en Chile. Así también, Delfín Alcaide, proveniente de la Unión Social Republicana, y Federico Mujica Canales junto a Adrián Buzzetti, ambos provenientes del MNS, serían parte fundamental en la fundación del movimiento.
Este movimiento, originalmente referido simplemente como ‘Movimiento Nacional Sindicalista’, habría sido constituido en un primer momento simplemente como una “escuela doctrinal”, donde poco a poco lograría hacerse notar como un referente político nacionalista, y manteniendo la publicación de ‘Bandera Negra’ hasta el 5 de agosto de 1952, fecha en la cual encontraría su primer quiebre.
Aquel año, 1952, viéndose próximas las elecciones presidenciales, el movimiento se encontró en la disyuntiva interna entre quienes, seducidos por el cáncer ibañista, deciden apoyar al caudillo en su candidatura; dicho segmento, liderado por Gastón Acuña Mac-Lean se vería enfrentado con los principales dirigentes del movimiento. Es entonces cuando Gastón Acuña y este “brote pro-ibañista”, haciendo caso omiso de la Dirección General del Movimiento, deciden lanzarse bajo el sello del mismo como colaboradores en la ya nombrada candidatura. Ante lo cual, el camarada Pedro Zurita habría propuesto a Ramón Callís oficializar el nombre del movimiento como ‘Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista’ [M.R.N.S.], declarándose así, en “soledad e intransigencia”, contrario a la politiquería partidista que caracteriza al sistema demoliberal hasta nuestros días.

A partir de aquel momento, el MRNS toma la dirección de dedicarse activamente a la política, surgiendo nuevas publicaciones como ‘Estilo y Doctrina’, ‘Guerra Obrera’ y ‘El Pueblo’, cada cual orientada a un determinado segmento de la nación. Los esfuerzos de aquel periodo dieron finalmente sus frutos; el influjo de nuevos adherentes al ideal Nacional Sindicalista se hizo manifiesto, entre ellos el reconocido filósofo Juan Antonio Widow, que tiempo más tarde asumiría como Jefe Provincial del Movimiento en Valparaíso.
En este mismo escenario haría aparición un joven Franz Pfeiffer que, junto a un grupo de simpatizantes, interesados en encontrar una forma seria y organizada de nacionalismo en Chile, habrían dado con el MRNS, siendo recibidos por el mismo Ramón Callís. Años más tarde, algunos de ellos decidirían dejar el Movimiento en rumbo a una línea ideológica germano-hitlerista, lo que los llevó finalmente a formar el Partido Nacional Socialista Obrero [P.N.S.O.]; más fue presente a lo largo de sus vidas el agradecimiento tanto al movimiento como a Ramón Callís por haberles dado la oportunidad de formar parte del movimiento.
Dentro del MRNS funcionaron simultáneamente varios subgrupos dedicados a diferentes formas de accionar político, como el ‘Grupo Bandera Negra’, dedicado a la propaganda callejera, así mismo otros dedicados a distintos sindicatos y espacios universitarios como la revista ‘Aspas’, llegando a liderar el ‘Instituto Pedagógico’, órgano que históricamente se habría encontrado en manos de socialistas y marxistas por décadas. Este preciso logro impulsado por Misael Galleguillos en su cargo como dirigente de la ‘Comunidad Universitaria Nacional Sindicalista’ le llevaría años más tarde a convertirse en una figura de peso en el movimiento.
En 1964, el movimiento participaría en la candidatura de Jorge Prat Echaurren por el Partido Acción Nacional [P.A.N.]. A raíz de lo anterior, ingresarían una nueva oleada de militantes al movimiento, entre ellos el hijo del mismo Jorge Prat y Genaro Pozo. Al año siguiente, nuevamente junto a Jorge Prat, el MRNS se presentaría en las candidaturas por el PAN con Ramón Callís y Misael Galleguillos como candidatos a diputados.

Foto: Ramón Callís junto a Hugo Delgado, Hugo Torres y Werner von Bischhoffshausen. [1964]
En el año 1968, Ramón Callís renunciaría a la Jefatura del Movimiento, y en su lugar asumiría una junta tripartita compuesta por Mario Urzúa Urrutia, Eugenio Cáceres Contreras y Werner von Bischhoffshausen. Un año más tarde se daría forma a la revista ‘Forja’, una de las publicaciones de mayor trayectoria en la historia del nacionalismo chileno, llegando a su fin en 1978 por falta de financiamiento y tiempo para que el nuevo equipo de redactores pudiese actuar cohesionadamente.
En 1970, la junta tripartita delegaría el poder a Eugenio Cáceres, quien decide no volver a la estructura unicelafa de “el Jefe”, instaurando en su lugar una nueva forma de dirección: El Mando Nacional. Durante el gobierno de la Unidad Popular, el MRNS, frente a las nuevas condiciones de la contingencia políticosocial, con un auge en la radicalización política y la violencia, entraría en colaboración con otros movimientos nacionalistas. En estos años el MRNS propondría la siguiente disyuntiva: Revolución Nacional o Revolución Marxista. Proponiendo la idea de crear un frente común para el nacionalismo, idea manifestada en las revistas ‘Tizona’ y ‘Tacna’, llevaría al movimiento a tener una destacada participación en la Junta Unificadora Nacionalista dirigida por el General en Retiro Alfredo Canales.
El 11 de septiembre de 1973, Ramón Callís es detenido por los militares bajo la falsa acusación de ser comunista; el responsable detrás de ello habría llevado a cabo lo mismo con Franz Pfeiffer y otros nacionalistas. Pero gracias a la rápida intervención del Dr. Jorge Vargas Díaz, del Padre Osvaldo Lira y Eugenio Cáceres, conseguirían su pronta liberación.
Con el pronunciamiento militar, el MRNS entra en un proceso de receso político, el mismo proceso que llevarían a cabo el PNSO y el Frente Revolucionario Nacionalista, siendo esta una medida afín a las circunstancias, ya que en ninguno de los casos nombrados hubo una disolución como tal; más se ha llegado a entender por versiones mal informadas lo contrario. Tras lo cual, en los primeros años del gobierno militar, el movimiento se enfocaría en ocupar espacios como autoridades universitarias.
En el año 1974, Werner Von Bischhoffshausen es nombrado Mando Nacional del movimiento, siendo uno de los militantes de más larga data, y habiendo dirigido el Grupo Bandera Negra con anterioridad. En esta época aparecen nuevos adherentes al movimiento de la mano de la revista Forja, tales como Guillermo Henríquez Alfaro, Nelson Cataldo y Vicente Fernández en 1976.
El movimiento, dentro de los límites impuestos por la contingencia, y en respuesta a la naciente amenaza neoliberal, lleva a cabo varios proyectos y reformas en colaboración con el gobierno de la Junta Militar; entre dichos proyectos se pueden contar ‘El Estatuto Social de la Empresa’ en 1975 y la creación de la ‘Escuela Sindical’ por iniciativa de Pedro Zurita en colaboración con Misael Galleguillos. En esta última llegarían a contar con la participación de varios miembros del MRNS, incluyendo a Ramón Callís; en particular, la Escuela Sindical constituyó un espacio en donde disputar el poder contra el neoliberalismo y formar a los dirigentes sindicales en una nueva forma de sindicalismo acorde a las circunstancias y con una participación directa con los cuerpos intermedios del Estado.
En 1977, con el nombramiento de Misael Galleguillos como presidente de la Secretaría Nacional de los Gremios [S.N.G.], el movimiento se encontraría con una creciente tensión entre los elementos nacionalistas y neoliberales presentes en los diferentes organismos bajo gobierno de la Junta Militar. En 1978, tras la finalización de la revista Forja, miembros del MRNS hicieron el esfuerzo de llevar a cabo una nueva publicación, la revista ‘Gremios’, enfocada especialmente a la clase trabajadora.
En el año 1982, con el asesinato del dirigente sindical nacionalista Tucapel Jiménez, al movimiento, ya agotado ante la dirección neoliberal establecida por el gobierno, se le comienza a vincular con dicho crimen. En medio del complicado clima que trajo consigo aquel suceso, Misael Galleguillos se ve en la necesidad de renunciar a su cargo en la SNG, marcando, por lo demás, un clima de hostilidad hacia el MRNS al interior del gobierno, pues aquel era el único movimiento nacionalista que contaba con participación directa con los organismos del Estado.
Para el año 1983, cerca de 600 miembros activos del movimiento habrían sido entrevistados por los aparatos de inteligencia del Estado, debido tanto a su relación con el M.R.N.S. como con Misael Galleguillos, este último como principal acusado por el crimen de Tucapel. Muchos de estos miembros llegarían a renegar de su participación con el movimiento ante la constante persecusión politica que se estaba gestando en dicho escenario. La inocencia de Galleguillos ante tales acusaciones nunca estuvo en duda frente a sus camaradas, en tal escenario, Nelson Cataldo como funcionario de la Acción Gremial de la S.N.G., fue testigo de la buena relación que Galleguillos tenía con los dirigentes sindicales considerados “conflictivos”.
En septiembre de 1983, a propuesta de Eugenio Cáceres, se realizó un encuentro de Mandos y Jerarquías en donde se decide reformular la presentación del movimiento; considerando la compleja circunstancia política en la cual se hallaba, se decide por limitar el uso de las apas rojas y denominarlo públicamente como “Movimiento Nacional Sindicalista” [M.[R]N.S.]; sin embargo, internamente siguió funcionando de la misma forma que lo había hecho hasta ese entonces. En dicha instancia estuvieron presentes, junto a Eugenio Cáceres, Werner von Bishhoffshausen como Mando Nacional, Germán Cuevas, Pedro Zurita, Misael Galleguillos y Ramón Callís, quien fallecería un año más tarde.
El movimiento emprende entonces, en un esfuerzo por mantenerse activo, un impulso orgánico, volviendo a realizar publicaciones como ‘Escritos’, ‘Ariete’ y ‘Presencia’, y pese a haber cambiado públicamente el nombre del movimiento, por las razones anteriormente expuestas, este siguió siendo referido en escritos internos, externos y propagandísticos, tanto “M.N.S.” como “M.R.N.S.”, reflejando así la disyuntiva identitaria que generó aquella medida.
Aquel mismo año, 1983, miembros del movimiento fueron un eje fundamental de la formación del ‘Movimiento de Acción Nacional’ [M.A.N.]. De la misma forma que, años más tarde, en 1989, miembros del M[R]NS formarían parte en la creación de la ‘Legión Nacionalista de Chile’ para impulsar la candidatura presidencial de Pablo Rodríguez Grez.
Durante los subsiguientes años, algunos militantes se distanciarían del M[R]NS, ya fuere para colaborar con Avanzada Nacional o el MAN, esto en respuesta a la imposibilidad de accionar cohecivamente en el espacio político bajo las circunstancias en que se encontraba el movimiento, ya que seguía siendo objeto de escrutinio y marginación, y de una constante persecución por los aparatos de inteligencia del Estado.
En 1990, habiendo triunfado la campaña del «NO», dando fin al gobierno derigido por Augusto Pinochet, miembros del movimiento son testigo de como Misael Galleguillos es secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, para luego ser encadenado en el frontis de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile con unaaparente aparto explosivo atado a su cuello. Tras las varias horas que llevo el prosedimiento policial se determino que el aparato en cuestión habría sido falso y Galleguillos pudo ser liberado de las cadenas.
A inicios de la década de los 90, el M.[R]N.S. observa cómo el gobierno bajo la dirección de la Concertación cede ante los arbitrajes imperialistas de los Estados Unidos, socavando la soberanía nacional y permitiendo la ocupación expansionista de la Laguna del Desierto por Argentina, lo que junto a otros grupos y particulares impulsa la campaña ‘La Patria Nos Llama’.
A mediados de la misma década se lleva a cabo un intento de candidatura presidencial de la mano del Dr. Jorge Vargas, realizando distintos encuentros y volanteos para ello; finalmente, esta resultaría infructífera. Más tarde, el Dr. Jorge Vargas se volvería mentor de Alexis López Tapia, quien años después fundaría el Movimiento Socialista Nacional, ‘Patria Nueva Sociedad’. Por otra parte, Renato Carmona se volvería colaborador de la revista ‘Ciudad de los Césares’, junto a figuras tales como Vittorio Di Girólamo quien habría colaborado con el movimiento.
En el año 1999, el movimiento vive nuevamente la detención de Misael Galleguillos, por las acusaciones en torno al crimen de Tucapel Jiménez; finalmente se le declararía inocente ante la justicia, y así mismo se resolvería la inocencia del movimiento en relación al mismo caso.
Aquel mismo año, y a raíz del proceso judicial nuevamente impuesto a Galleguillos, Genaro Pozo y Vicente Fernández se reuniría con Nelson Cataldo en Valparaíso para darle cuenta de lo delicada que era la situación de Galleguillos, ya que este habría sido dejado a su suerte y el movimiento se encontraba en un estado de estagnación. Determinaron que, si se quería salvar al movimiento, habría de ser necesario distanciar a Misael Galleguillos del mismo y reorganizarlo. Más tarde, Nelson Cataldo se reuniría con militantes porteños y les sería propuesta la iniciativa, a lo cual estuvieron de acuerdo unánimemente. Cataldo redactaría un “libelo acusatorio”, el cual sería discutido y finalmente firmado por todos. Entonces, se determinó una fecha y lugar de reunión para hacerle entrega del texto a Misael Galleguillos; para ello, Nelson Cataldo viajaría a Santiago junto a Hugo Fredes y se reunirían en la oficina del movimiento ubicada en Santiago Centro; en dicha reunión estaría presente Galleguillos junto a Hugo Carreño y otro militante cercano. El texto en cuestión detallaba los hechos que habían perjudicado al movimiento, en relación a la actividad de Galleguillos durante el período de 1976 a 1982. La reunión se llevó a cabo en buenos términos.
A inicios del año 2000, con el proceso de la reorganización del movimiento ya en marcha, antiguos militantes que habían estado apartados del movimiento comenzaron a reintegrarse, aunque la falta de recursos ralentizaría el trabajo. En la ausencia y dispersión de los “camisas viejas”, surge el primer problema, la falta de un Mando Nacional activo; a esto devino la principal reforma, la disolución del cargo como tal, y el establecimiento del ‘Consejo Revolucionario’ como la máxima autoridad del movimiento, que más tarde pasaría a denominarse ‘Consejo Nacional’, al cual fue incorporado Claudio Matte debido a su continuidad en el ‘Tribunal del Estilo’.
A mediados del año 2004 y con el proceso de reorganización aun en marcha, debido a la lentitud y amplitud del mismo, llevó a Guillermo Henríquez a tomar la iniciativa de integrar “candidatos externos” para ampliar la militancia, entre quienes resultó reclutado Rafael Videla Eissmann. El accionar de Henríquez le llevaría finalmente a marginarse del movimiento. Sumado a esto, Misael Galleguillos decidió reclamar el cargo de Mando Nacional, provocando así un quiebre en las relaciones con quienes pretendían reformar el movimiento, llámese, pero no exclusivamente, el Consejo Nacional, a lo que se le sumó paulatinamente el uso exclusivo de las siglas “MNS” (‘Movimiento Nacional Sindicalista’) y una defensa explícita al gobierno militar. Por otra parte, se generaría un conflicto interno en el Consejo Nacional, en el cual Genaro Pozo rechazaba la decisión del mismo de destituirlo de la Presidencia del Consejo, lo que lo llevó finalmente a dejar el aparato en su totalidad.
En este escenario, se generaría un conflicto similar al ocurrido en el año 1952, en el sentido que, en medio de la disputa por la dirección del movimiento, se desplegarían dos facciones, una liderada por Misael Galleguillos bajo las siglas “MNS”, y otra dirigida por el llamado Consejo Nacional, quienes mantendrían las siglas “MRNS”. En medio de esto hubo un par de intentos efímeros por parte de Guillermo Henríquez y Genaro Pozo de dirigir distintas “facciones”, pero ninguno trascendió en sus intenciones.
Ambos despliegues del M[R]NS finalmente tomarían caminos dispares, en ocasiones incluso contrarios. Por un lado, el MNS llevaría a cabo una serie de alianzas con movimientos y agrupaciones más cercanas a un nacionalismo civilista bajo la umbrela de ‘Convergencia Nacional’. Y por el otro, en el año 2008, tras la muerte de Claudio Matte, el MRNS integra en las filas de mando a jóvenes universitarios por iniciativa de Vicente Fernández, asumiendo como ‘Presidente del Consejo’ uno de ellos, que más tarde se distanciaria del movimiento, y como ‘Secretario General’ a Luis Celedón.
Esta decisión por parte del MRNS resultaría fatal, ya que estos jóvenes aspirantes, sin inexperiencia y con ansias de renovación, terminarían provocando la automarginalización de los militantes de mayor trayectoria en lo que verían una “izquierdización” del movimiento, algunos de ellos incluso reconciliándose con el MNS.
Para finalizar, hemos de definir que ambos “movimientos” actuales son ramas de un mismo árbol, y por lo tanto sería inadecuado deslegitimizar uno u otro como el verdadero sucesor, razón por la cual se opta por la utilización de las siglas M[R]NS para referirse al movimiento en su conjunto. Más allá de una cuestión de siglas, la historia de ambas vertientes se ha visto entrelazada constantemente, y en los últimos años se ha podido atestiguar la posibilidad de una “restauración”, especialmente tras la marginalización de Luis Celedón Miranda, quien opta por llamarse “Alejandro Ramírez” actualmente, ya que este, en lo que podría entenderse como un ansia de legitimizar su cargo, terminó registrando como propiedad intelectual el diseño de las Aspas, símbolo histórico del movimiento, a nombre de “Asesorías Jurídicas Celedón & Cía.”, no siendo ese el problema en sí mismo, sino el abuso del recurso legal para censurar constantemente material de estudio histórico relacionados al movimiento, monopolizando la información del mismo, dificultando su registro historico y, por consecuencia, falseando la percepción de la doctrina Nacional Sindicalista chilena. No está de más decir que por lo tanto, para que el movimiento nacionalista más antiguo de Chile, siga siéndolo, deberá separar frutos y raíces podridas.
PUBLICACIONES.-
° RAMÓN CALLÍS ARRIGORRIAGA.-
° TEXTOS VARIOS.-
° ESCRITOS: PROPOSICIONES E IDEAS NACIONALISTAS.-
° SIN MENTIRAS: NACIONALISMO REVOLUCIONARIO.-
° JUVENTUD CONSCIENTE: ACCIÓN Y PENSAMIENTO POR CHILE Y SU DESTINO.-
° ARCHIVO WERNER VON BISCHHOFFSHAUSEN.-
Apartado dedicado a la documentación facilitada por Werner von Bischhoffshausen del Movimiento Nacional Sindicalista, histórico militante y dirigente del movimiento en sus múltiples etapas. Entre la documentación se encuentran folletos, periódicos, revistas, cartas, entre otros.
PROPAGANDA.-


Panfletos distribuidos durante el gobierno de la Unidad Popular.

Panfletos distribuidos en los años ochenta.





Un agradecimiento especial a quienes dieron su testimonio para la redacción del Resumen Historico y nos compartieron material para adjuntar al archivo; Juan Serrano Chavarría, Werner von Bischhoffshausen, Misael Gallegillos, Jorge Arancibia, Julio A. y Nelson Cataldo.
M. ARCOS GONZÁLEZ
